A mi dulce amor Nathalie

Cuando el cielo esté gris,
acuérdate cuando lo viste profundamente azul.

Cuando sientas frío,
Piensa en un sol radiante que ya te ha calentado.

Cuando sufras una derrota,
acuérdate de tus triunfos y de tus logros.

Cuando necesites amor,
recuerda que estoy allí para ti.

Acuérdate de lo que has vivido,
y de lo que has dado con alegría, con profundidad, con intensidad.

Recuerda los regalos que te han hecho, los besos que te han dado,
los paisajes que has disfrutado y las risas que de ti han emanado.

Si esto has tenido, lo podrás volver a tener,
y lo que has logrado, lo podrás volver a ganar.

Alégrate por lo bueno que tienes y por lo de los demás;
perdona y desecha los recuerdos tristes y dolorosos, para que no te lastimen.

Piensa en lo bueno, en lo amable,
en lo bello y en la verdad.

Recorre tu vida y detente en donde haya
bellos recuerdos y emociones sanas y vívelas otra vez.

Visualiza aquel atardecer que te emocionó;
revive esa caricia espontánea que se te dio.

Disfruta nuevamente de la paz que ya has conocido,
piensa y vive el bien.

Acuérdate que hemos pasado muchas tormentas y siempre hemos visto llegar de DIOS la calma, y “que las muchas aguas nunca podrán apagar el amor”.

Allá en tu mente están guardadas todas estas imágenes, y solo tú decides cuáles has de volver a mirar.


By: Stalmat

Chiquitasha

Iré a donde tu vayas, estaré contigo, no importa lo lejos que estés, el amor que siento por ti es más fuerte que la cantidad de kilómetros que puedan separarnos, lo que quieras te lo daré, cuando necesites a alguien que te arrulle y te mime ahí estaré mi chiquitasha.

No olvides éstos consejitos y considera también éstos mi dulcísimo amor.

By: Stalmat

Cierra la puerta cuando salgas por favor

Empaca tu mirada vacía, tus frases hechas, tu voz sin voz, tus besos sin magia, amor sin amor, abrazos gélidos. Pues por más que intenté navegar en ti, tus tormentas hundieron mi barco, por más que traté de colonizar tu corazón, me perdí en tu desierto, por más que intenté respirarte, resultaste humo.

Ahora llévate tus pobres disculpas, tu media presencia, tu presente distante, tu frío corazón junto a tu alma vacía. Anda, llévate también mi último obsequio, mi paz, llévatela junto a lo primero que te regalé, mis esperanzas.

Y no olvides cerrar la puerta cuando salgas, déjame encerrado tal como me encontraste.

By: Stalmat