
Miente quien dice que cambiará, que no renunciará a ti una vez más, que un error lo comete cualquiera, que el pasado no es importante, que es el redimido, tu mesías.
Vestido de seda, cual mercader de baratijas que seduce y manipula. Un ser lleno de argumentos a falta de iniciativa, con un pseudo amor caduco y lleno de telarañas, sin más pan por rebanar, sin una pizca del renovado amor que te ofrezco.
Mas al sentir tu apatía, tu letargo, recuerdo que aún lo amas, que no puedo aspirar a más.
Y tu silencio continúa.







