
El día que me ames será un jueves de otoño, con las hojas cayendo de los árboles, el sol ocultándose por el horizonte naranja, y el viento alborotando tus cabellos; no sentiré la fugacidad de los segundos pero sí la lentitud de las horas; guardaré silencio inocente sin esperar nada, me tomarás por sorpresa pronunciando dos palabras cortas sin más, tardaré en asimilarlo pero estaré seguro de ellos por la forma en que lo dirás, tan segura y con voz tan tibia que tu confesión me abrigará; será la primera vez que te vea transparente, grande y siendo TÚ por sobre todo, será un momento eterno atesorado en cofre de terciopelo forrado con pétalos de rosas eternas y perfumado de jazmín; aquel día sentiré que toda mi vida se resume en ese eminente jueves cuando me dirás “Te amo”.







