La diosa y el peregrino

Un día de julio, en un camino cualquiera, en un país de nombre difícil, un peregrino caminaba en su segundo año desde que partió hacia un destino lejano, con casas como muchas de las que había dejado atrás, ese trecho del camino le llamó la atención, pues una joven estaba sentada en el umbral de una de las casas, con la mirada pareció llamarlo y él dirigió sus pasos hacia ella, con un saludo la joven lo invitó a entrar; ya cerca de ella, el peregrino vio una luz especial en aquello ojos, ese rostro y esas pequeñas manos. La joven le invitó un café y empezó a contarle un poco de su vida, al principio el peregrino sólo escuchaba esa dulce voz sin oír lo que decía, sonaba como un remanso de aguas cristalinas, ¡Pero que estoy haciendo! – pensó para si – pero ya era tarde, estaba enamorado; mas decidió ocultárselo y continuar la charla, porque después de todo él sólo estaba de paso.
En medio de la tarde, los cafés y el aroma característico de la tierra húmeda, el peregrino se dedicó a enseñarle el verdadero significado de la soledad, la amistad, el amor; le relató algunas historias, como la del hombre, el perro y el caballo; las horas transcurrían y el peregrino vio detrás de esos ojos a una niña con sonrisa de sol, entonces ayudó a la joven a verse al espejo y descubrir que era en realidad una diosa, le dio nombre y la llamó Ishtar la diosa del amor y de la guerra, le mostró los secretos de la vida y el sentirse responsable de si misma antes que del resto; el peregrino esperaba quedarse y aprender más de la diosa, pero un día entendió que la diosa debía ser capaz de manejar su divinidad por si misma, entendió que el amor entre un mortal y una diosa era imposible, entonces decidió partir, le dio un beso en la frente a la diosa/niña/mujer, y partió dejando la puerta abierta.

Para mi cielo Coral

Y la margaita dijo

- (…)
- Quiero que estés bien, no quiero que sufras por culpa mía.
- ¿Culpa tuya?, ¡No!, si termino amándote no será culpa tuya, aunque tu voz calme tempestades, tu sonrisa alumbre mi oscuridad y tu alma cure mis miedos; no será culpa tuya, sino mía, por pretender más de lo que es o debería.
- ¿Me amas?
- Aún no, pero me conozco bien, y sé cuando el vaso de mi alma esta copado y empieza a desbordarse.
- Lo siento.
- No lo sientas, yo estaré bien, sólo me hace falta entrar en contacto con mi amante soledad, hacerle el amor y sentirme nuevamente ligado a ella.
- ¿Entonces?
- Entonces cuando amanezca todo será como antes y cambiaré el vaso por la una jarra con más capacidad, pues la realidad no puede revertirse, pero sí controlarse. Entonces podré disfrazar mis temores y el amor será un tema más de conversación.
- No, no lo hagas, aún.
- ¿Hay alguna diferencia?
- (…)

Too late

Ahora que sólo representas el ayer, ahora que finalmente los ansiolíticos, antidepresivos y cientos de terapias hicieron su trabajo, ahora que consigo dormir medianamente bien; ahora te presentas pidiendo oportunidades que jamás brindaste, diciendo tener un amor que jamás diste, ahora te presentas aduciendo que las cosas no salieron como esperabas.
El día llegó, en que final y paulatinamente dejé de esperarte, el día en que comprendí que la vida tiene etapas, y mi etapa contigo fue la de pisar terreno firme y dejar el romance para los cuentos de hadas, en suma, fue la de asumir la realidad con cada portazo recibido.
Y luego, también llegó el día en que volviste, justo cuando me levanté de donde me había sentando a esperar el amanecer de tu regreso, y continué caminando hacia el este buscando el alba; si lo encontré o no es otra historia, pero en la búsqueda encontré un nuevo motivo para vivir, Yo, ese Yo al que siempre relegué por tenerte en el altar de mi vida.
No creo que deba lamentar tu nueva condición, pues tal como sucedió conmigo, tu también pasas ahora por la etapa de tocar una puerta que acabe de cerrarse, y no quiero que creas que lo disfruto, pues sé lo duro que es; tan sólo puedo darte un par de consejos: encuéntrate y deja de ser quien eras para convertirte en quien eres, ámate y no busques el amor, deja que el te encuentre.

…quizás en otra vida, quizás en otra muerte…

Y ahora, tu

Hoy, luego de un fin de semana realmente estresante, justo en un lunes como lo que suelo odiar, me viniste al pensamiento; no sé quien eres, ni tu nombre, tampoco tu zona horaria y mucho menos que estarás haciendo en este momento, lo que sé es que te busco en cada sonrisa, en cada atardecer naranja, en el sonido que hacen la hojas al caer en otoño, en la brisa floral del comienzo de primavera; ahora estoy completo, sé quien soy y lo que seré, solo faltas tu para terminar esta melodía, no te tardes más mi cielo.

Y derrepende el silencio

Las flores murieron en primavera aquel día que oscureció más temprano que de costumbre, las aves dejaron sus cánticos y la lluvia no mojó más el césped del jardín; la naturaleza supo que me habías dejado.
El día transformado en noche, las flores marchitas y aves silenciosas parecían intentar decir algo ininteligible para el estado en el que me encontraba; de esto hace mucho tiempo ya, años más tarde logré descifrar lo que intentaban decir: “¡Ey acabas de nacer a la vida!”, no hay verdad superior a esa, pues al morir tu presencia nació mi soledad y con ella la búsqueda de una razón para vivir, para soñar, para escribir; cuando sucedió lo inevitable y se cumplió es ciclo natural de todo, entonces aprendí que anda existe, y logré definir el amor: “El amor es darle a quien no es, lo que uno no tiene” , pues el amor no existe, lo que existe es la sensación de amor que es la bruma que hace cambiar a un ser humano hasta volverlo bobo, mas cuando la bruma se disipa, la carencia de la naturaleza impone sus condiciones, y es entonces cuando todo vuelve a empezar.
Hoy las rosas floreces hasta en invierno, los días duran 25 horas (por mi adicción al trabajo), las aves cantan nuevamente y la lluvia lo refresca todo reverdeciendo el césped alguna vez amarillo; todo volvió a empezar pero nada será como antes, quizás mejor o peor pero no igual, puede que esta vez la experiencia sirva de algo, puede que cuando llegue logre mantener la bruma fantasiosa de aquello que llaman “amor”.

Las cosas que nunca te diré

La frescura de tu sonrisa me da esperanzas, me hace creer que no todo es siempre igual; a la vez me atemoriza sentir esos bichos en el estómago cada vez que te tengo cerca, me da miedo sentir la inocencia que me invadió la primera vez que amé, me atemoriza y acobarda la idea de que al abrirte mi corazón me rechaces diciendo que confundí las cosas, por eso estas líneas nunca llegarán a tus manitas, ni serán leídas por tus pequeños ojitos; esta vez como siempre, me quedaré con frases dentro de mí, con sueños bellos que nunca verán la luz, con mi amor transformado en letras y frases armadas para algún lector de paso. Pues queda la posibilidad de que me conforme auto-convenciéndome de que sólo eres una ilusión o que estoy tomándote como un salvavidas para evitar ahogarme en este déficit de amor que no me lleva a nada, o puede que pretenda que eres simplemente un gusto, pero dentro de mí estará la verdad oculta, mimetizada entre consejos impersonales, miradas cargadas de ternura y sonrisas llenas de amor; así disimularé mi amor por ti mi niña pequeña.

p.d. puede que leas esto pero jamás admitiré que es para ti =) mejor no preguntes.

De acuerdo, tu ganas

Acabo de hablar contigo y al sentir la pasmosa indiferencia que encontré en tu voz he decidido alejarme de ti, cosa que estoy seguro te tiene sin cuidado y te importa tanto como que el gato del vecino coja gripe; no sé si esto me duele o me da igual pues quizás me contagiaste tu sepulcral apatía.

Tal vez esto sea el producto del defecto que cambiarías en mí, ¿es que no sé interpretar las señales que das? O ¿mi orgullo me ciega?; más bien pienso que los cambios de “aquel” factor te conmueven tanto que no tienes idea de que sientes por mí o por él. Con más razón aún no deseo ser parte de una lotería o uno de los premios a escoger; después de todo tienes razón y mi orgullo no me permite bajar la cerviz ante esto.

El amor es eterno mientras dura, el tuyo feneció, el mío suplica eutanasia.

Este soy Yo

Soy como todos, detesto madrugar, odio los lunes, adoro The Corrs por las tardes en el trabajo, y cuando escribo a Kenny G. mezclado con vino tinto; los sábados rindo exámenes usualmente sencillos, y los domingos actualizo el iPod para luego jugar voley con mi gente; los month ends a lidiar con las prerrogativas del boss; todas las tardes posibles a ponerle un mail a quien quiero mucho y checar coments; hasta hace poco todas las mañanas solía enviarle un sms a alguien que estimaba mucho.
Otra vez llegado el weekend y tengo que publicar algo que cociné durante la semana o desempolvar algo del archivo inédito pues la semana no fue tan productiva.
Todos los días a cargar con el pasado en los bolsillos, con mi presente transformado en tinta y apilado en cuadernos de apuntes sin sentido aparente, y con mi futuro en alguna parte tras las colinas que rodean mi agujero.
Una que otra noche camino sólo por el parque para ver como existen los demás, y una vez a la semana voy a comer a algún restaurante sólo, por supuesto; a partir de las 5 p.m. al gym para deshacer complejos y desear los mismos resultados que mis colegas. Los sábados o domingos a llamar a Gab para enterarme de sus últimas hazañas e intentar explicarle que no puedo estar con él o simplemente evadir el tema con un ¿y cómo te fue en el cole?

Sea lo que fuere que haga o deje de hacer, nunca dejo de desear que me surjan alas que no sólo hagan posible el irme de aquí, sino elevarme por sobre mi pantanoso presente y volar hacia ti mi princesa sin rostro y gritarle al mundo que eres tu la esencia de mi vida y que nadie puede atribuirse ese titulo o reclamar derechos que son sólo tuyos.

P.D. Escribir para ti siempre será sencillo, sólo me basta imaginar que me amas, o que simplemente existes y hablas mi idioma sin pronunciar palabra.

G:.A:.D:.U:.


En realidad estuve pensando como empezar esto, pues nunca antes escribí para ti, veamos si logro graficar lo que tengo en mente:

Había una vez un niño inocente, el cual creía y confiaba en que alguien más grande que él llevaba las riendas de su vida, creía que si elevaba una plegaria Mamá sanaría o Papá no le pegaría tan fuerte como de costumbre; los años no se detienen y en este caso mucho menos, el niño no fue más niño, era ya joven cuando aún aguardaba que alguna oración escuchada hiciera eco en algún lado, aún creía que haciéndolo no pasaría más hambre, o que tal vez siendo puntual en los cultos su depresión se desvanecería como la nieve en verano, o que echándole ganas a las actividades de la misma, el abandono de su novia no le dolería tanto. Los años continuaron pasando y el niño ya joven comprendió que hablar sólo o elevar plegarias como antes llamaba a eso, constituía meramente el grito desesperado de su alma para que él mismo tomase las riendas de su vida, entonces decidió hacer él mismo el primer milagro en su vida, a saber, no buscar respuestas mirándo al cielo, ni abajo, ni atrás sino mirarse al espejo y encontrar todas las respuestas, fue encontes cuando empezó a vivir.

Finalmente llegó a reconocer que G.A.D.U. no tenía la culpa por los errores que él mismo había cometido, ahora tiene en mente que cada quién tiene lo que busca y si alguna vez estuvo en el hoyo fue por que andaba a ciegas, y tampoco por que GADU no le haya guiado o escuchado sus ruegos. Ahora sabe que él es enteramente responsable de su vida y no espera que GADU haga salir el sol para caminar pues hace poco que nuestro joven adquirió una lámpara para la oscuridad que esporádicamente le invade.

Nota: No sé si leeras esto cuando regreses de tus vacaciones en Europa, pero declaro que no tengo broncas contigo G.A.D.U.

P.D. Te llamo G.A.D.U. por que suena mejor que tus otros nombres.

Desde arriba


En medio de una soledad que no puedes ver, llena de una desilusión que no logras distinguir, estas vos; y yo, al otro extremo del bosque, arriba del árbol de la esperanza, tan frondoso como siempre, desde allí te veo, veo como la ceguera te impide dar pasos seguros, veo como tus deseos de vivir el momento terminan por hacerte arrepentir por lo que hiciste ayer, veo como tu inocencia te hace creer que puedes hallar el amor en un ordenador, o tras el hilo telefónico, o en misivas de frases recicladas, veo como entregas tus ilusiones a un seudo amor, sin saber que el amor no es una palabra, sino tangible.
Estoy consciente de que no soy el más adecuado para hablar de amor, pues desde que ya no estás me perdí en el mismo bosque en el que vos estás ahora, confundí el amor con la pasión fundida en sudor, confundí el amor con compañía, hasta lo llegué a confundir con simple atracción. Sé que no soy el adecuado para hablar de amor cuando he descubierto que no soy capaz de entablar una relación medianamente estable, pues algo dejó de funcionar dentro de mí cuando hiciste maletas.
Será por eso que decidí subir a este árbol, cansado de lo efímero de mis días en tierra firme; a pesar de eso aún bajo esporádicamente para no olvidar lo que se siente ser amado, aunque la contraparte sólo finja por un puñado de billetes.